
Las principales cabezas del “Pacto Histórico” en Colombia anuncian en febriles discursos y desde ya, que no renunciarán a soltar lo que por derecho propio y legítimo les quitará la democracia el próximo 21 de junio. Muchos de los mal llamados líderes “progresistas” se agolpan en medios y redes sociales, con temerarios y cobardes discursos, advirtiendo en desafío al estado de derecho que constitucionalmente nos rige, que se alzarán en inmediata protesta y rebeldía contra el nuevo Gobierno si acaso no es el de su candidato el que queda elegido.
Olvidan sus maltrechas y fanáticas huestes que su comandante y jefe, no cumplió ningún propósito y promesa de campaña. Omiten también, que los sobrados resultados electorales del directo y actual opositor presidencial de sus afectos, son consecuencia de la insatisfacción general pero sobre todo del avasallador saqueo de las arcas de la Nación que resulta superior al de épocas pretéritas.
Se suma también a ese voto presidencial protesta y mayoritario, un estado general de violencia nacional que se funda en el fracaso de una errática política de “PAZ TOTAL”, que hoy mantiene a las principales cabezas de bandas criminales y también a reconocidos líderes de grupos bandoleros gozando de inmerecidos privilegios en cárceles y centros de detención de mediana o baja seguridad. Retrocedimos en el tiempo a la toma violenta de pueblos, al ataque frenético y sanguinario de estaciones de policía, al bloqueo de carreteras, al secuestro y extorsión en todas las latitudes del país, al asesinato de policías, soldados y líderes sociales. También, al desbordado incremento de cultivos ilícitos que hoy se traducen en la exportación de cantidades astronómicas de alijos de drogas y al quebrantamiento doloso de nuestro sistema de salud y pensional, entre otros perjuicios irremediables más, como la desbordada deuda pública recién adquirida.
También porque bajo las narices sucias de este Gobierno, en zonas puntuales y críticas del amplio territorio nacional, opera con total permisividad y libertad, un creciente emporio criminal fortalecido a través de los réditos de la minería ilegal, cuyo modelo económico de explotación y saqueo del subsuelo, causó y sigue causando un terrible e irreparable daño ambiental sumado al desplazamiento forzado de minorías étnicas y colonos asentados desde épocas inmemoriales. Todo lo anterior, presente y latente, pero que reconocidos ambientalistas afectos a este pésimo Gobierno, risiblemente desconocen en sus vehementes críticas al proyectado modelo de explotación petrolera de “fracking” que hoy por hoy ni siquiera opera en territorio colombiano.
El populismo del actual Presidente durante todo su periodo democrático, no solo versó en torno a acentuar la brecha entre ricos y pobres en uso de latosos discursos mesiánicos. Intentó también con profunda animadversión, cosechar la continuidad de su caduco partido y el afán por mantener su abyecto propósito político, sembrando erráticamente en el imaginario de los trabajadores de a pie un mejor “SALARIO MINIMO” que hoy por el factor inflacional de la amilanada economía nacional, le resta total poder adquisitivo. No es mentira que, la inflación que desde principio de año comenzó de a poco a desbordarse, hoy se toma la economía nacional evitando la probable continuidad de pequeñas, medianas y grandes empresas en el ámbito nacional. Las cifras maquilladas del DANE expuestas recientemente con bombos y platillos en senda alocución presidencial a través de medios públicos, dan cuenta de lo que fue este periodo presidencial……. mentiras y falacias propias de la locuacidad y garrulería del máximo líder del poder ejecutivo.
No temamos al frenesí y fanatismo de las advertencias hechas, pues son ellas además de estériles, simple y puro terrorismo que intenta impedir el que ejerzamos en democracia y derecho nuestro voto protesta. Rujamos con fuerza y sin vergüenza por un cambio político que en el marco de la constitución y la democracia, recomponga nuestras actuales ausencias y sobre todo nuestro obvio inconformismo al periodo más oscuro presidencial de la historia de Colombia. “La voz del Pueblo es la voz de Dios”
Germán Lamo T.


